El béisbol tiene su virtud de alegría, humor, belleza y emociones. La gran fanaticada tiene sus voces de ánimo con sentido o no, pero siempre logra el objetivo invalorable e imprescindible de ponerle el sabor a la fiesta del béisbol cualquiera sea el nivel de este. Pero cuando llegamos al aspecto técnico, encontramos un enorme grado de confusión forzada por la proliferación de filosofía infundada, anarquía, arraigadas creencias de las imaginaciones propias y gran escepticismo a la tecnología del beisbol, contagiada por el enlace de caprichosas frases de instrucción obsoletas y enigmáticas que le dan piso y sustento al alarmante tabú existente en todo el beisbol, y más acentuado aun en el béisbol menor. Un botón de muestra lo tenemos en las frases de instrucción. Y es que dedicados instructores de generaciones pasadas emplearon breves frases que representaban un resumen de completas explicaciones hechas a sus alumnos sobre las técnicas y secuencias de movimientos que debían aplicar. E...