viernes, 10 de septiembre de 2010

VIVIR UN ROBO

El eterno dramatismo: Empieza el wind up del pitcher. Todo ha comenzado. Tan pronto se recibe la orden de correr la mente ruge y la adrenalina comienza a correr a su extremo, los ojos se salen de su marco para captar los movimientos del pitcher. Inmediatamente las piernas comienzan a cazar el “vámonos” para perpetrar el robo. Aquí hay misión de vida o muerte. En tres segundos y fracción debe haber ocurrido todo. Tan pronto me vaya van a venir por mí. El futuro se une con el presente. Y vámonos! Ahora son los dientes que van afuera, la mandíbula aprieta a millón para llegar a la locura y los músculos de la cara van chupándose un limón. Y ahora allá va el clavado…

SAFE!!!!

Así es.

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