martes, 2 de diciembre de 2014

SI LANZARSE DE CABEZA EN PRIMERA ES MÁS RÁPIDO ¿POR QUÉ LOS ATLETAS NO SE LANZAN DE CABEZA EN LAS OLIMPIADAS?

Es muy desafortunada la comparación que hizo Ozzie Guillen para darle fuerza a su opinión personal en cuanto a la más pronta llegada de los peloteros cuando corren de home a 1ª base, diciendo que si se llegara más rápido lanzándose de cabeza que seguir de pie, los atletas en el atletismo también se lanzaran de cabeza a la meta.

Ese comentario está fuera de lugar y de por sí refleja carencia de conocimiento y estudio sobre este particular.  

Sería suficiente responder que la razón por la que los atletas de pista en el atletismo no se lanzan de cabeza para alcanzar la meta con las manos es porque las reglas no lo permiten.   Así de simple.

En el béisbol está permitido tocar las bases con cualquier parte del cuerpo y utilizar cualquier recurso para llegar más rápido a ellas. Lo normal es que el corredor siga corriendo y dé un salto de paso largo final para pisar la base, pero también puede utilizar un deslizamiento de cabeza para aprovechar el largo de los brazos y llegar de manos.  

En el atletismo, los atletas no tienen ese beneficio. Ellos deben marcar su llegada únicamente con el torso.   No está permitida una pronta llegada con la cara, ni con la frente, ni con las piernas, ni con los pies, ni con las manos, NI CON LA EXTENSIÓN DE LOS BRAZOS ADELANTE.  Por lo tanto no tiene sentido lanzarse de cabeza al piso.  Por esta razón es que no se lanzan al piso como los peloteros.  

Pero aunque se ha dicho en el comentario que no, los atletas en realidad SÍ propulsan el cuerpo hacia la meta para una más pronta llegada en provecho del mismo concepto utilizado por los beisbolistas cuando se lanzan a alcanzar las bases con las manos.  Lo único es que en cada deporte lo hacen conforme a la magnitud que se les está permitido en las normas.

Esta técnica de impulsar el cuerpo hacia la llegada agrega una aceleración conducida por la acción permanente de la fuerza de gravedad que aprovechan los corredores.   Esta aceleración se puede comprobar por la pérdida de equilibrio que muestran los atletas durante y después de la llegada a la meta cuando utilizan la técnica.  Los peloteros aprovechan esta aceleración y desestabilización para propulsar el cuerpo y lanzarse de cabeza a las bases.

El beisbolista utiliza su mayor energía potencial que va de su altura hasta el piso y le da chance a la gravedad para acelerar más. Entonces la sumatoria del impulso horizontal (energía cinética) de su carrera, más el ímpetu de inclinación para lanzarse al piso, más la aceleración vertical de la fuerza de gravedad, generan aceleración y por lo tanto mayor velocidad en ese espacio.  Si agregamos la extensión de los brazos la llegada es aún más rápida. Además, haciendo las mediciones de tiempo cronometradas hemos comprobado que  corriendo a de home a primera base, la llegada de manos en efecto es más rápida que seguir corriendo de pie.

En el atletismo, esta es una técnica que se practica cientos de veces hasta encontrar la destreza de activar el impulso de inclinación con energía y mantener el equilibrio en esos cuatro metros antes de llegar a la meta.  Aún más, en llegadas más ajustadas, los atletas aplican inclinación y torsión desde la cintura para llegar a la meta con el hombro, beneficiándose de unas cuatro o cinco pulgadas que le ofrece la torsión del torso.   

Entonces, los peloteros inclinan, se lanzan y extienden los brazos para llegar con las manos y los atletas inclinan y tuercen el torso para llegar con el hombro.   Ambos utilizan esta técnica de aceleración que produce una llegada más pronta que seguir la carrera normal.

Sin embargo, considerando un corredor bien entrenado, aunque la llegada de cabeza a la primera base es más pronta que seguir corriendo, ello no garantiza llegar siempre “safe”.   Este es un recurso que puede utilizarse en situaciones oportunas de batazos lentos o abiertos al infield donde haya un gran chance de llegar safe. 

Consideraciones:
  • Las comparaciones que se han hecho sobre la mayor prontitud de llegada entre las dos situaciones se hacen basadas en que los peloteros tienen la capacidad y el debido entrenamiento técnico para hacer la llegada de cabeza a las bases.  No es así como que el que primero lo intente lo logra.
  • Ninguna técnica es segura sin la debida instrucción y entrenamiento.
  • No te puedes lanzar de cabeza a primera base como y cuando quieras. Tiene que ser cuando el caso lo amerite y utilizando una técnica a una distancia específica previamente establecida y el corredor debe haber entrenado la técnica suficientemente para ponerla en juego.
  • Una recomendación de no lanzarse de cabeza a la primera base yendo de home a primera no guardaría relación con la prontitud o no de la llegada a la base, sino en el peligro de lesión en las manos del inexperto, puesto que la llegada a la base es más violenta.
  • Sería aceptable advertir a los niños no utilizar este recurso hasta tanto tengan el debido entrenamiento para que aprovechen las ventajas y también que conozcan los peligros y previsiones.
  • Para alcanzar la 2ª o 3ª base con la misma técnica, el momento de lanzarse es más anticipado por cuanto a que se debe contemplar un margen de frenada para no pasarse de la base.
  • Los corredores que tienen una estructura inclinada para correr encuentran una mayor comodidad y disposición para lanzarse de cabeza y pueden tener mayores aciertos en sus llegadas.
  • Para llegar de manos de home a primera base el lanzamiento de cuerpo es más cerca a la base, con menos rodada hasta la base ya que se quiere llegar más pronto  y no se requiere mantener contacto con la base.   Esto hace que la llegada es más violenta y se debe tener cuidado principalmente en el toque de la base con las manos, lo cual debe tener también un entrenamiento especial.
  • Las comparaciones de tiempo de home a 1ª base se han hecho a un corredor  que se lanza de cabeza,  versus,  él mismo cuando sigue corriendo y llega de pie en un salto largo a la base.  En ambos casos partiendo del reposo.
Escrito por NOLBERTO RIVAS

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